Nuestra Revista de bloques… en Bits!
Nuestra Revista de bloques… en Bits!

Ala Volante Horten Ho-229

Hola amigos, bienvenidos nuevamente! Los aviones conocidos como Ala Volante datan del año 1876 y se mantienen vigentes hasta la fecha con muy pocos cambios en su diseño. Hemos visto, a lo largo de los años, muchos ejemplares notables de este tipo de aeronave, sin embargo, el modelo diseñado por los hermanos Horten en la década del 40 es tal vez el primero cuya imagen se nos viene a la cabeza. Es por esto, que cuando vimos el modelo del Horten Ho-229 de César Enríquez, no dudamos en contactarlo para conocer más detalles sobre él. Es así como, además de detalles del modelo, conocimos también algo más de este simpático guatemalteco de 51 años, miembro del La Vida En Bloques y que hace de LEGO® una gran pasión. Los invitamos a conocer algo más de César y su modelo, de aproximadamente 450 piezas y que tardó unas 80 horas en construirse.

Conociendo a César Henríquez

Soy politólogo y economista, y en mis ratos libres, también soy AFOL. Tengo un trabajo normal, una familia normal y una casa (casi) normal, pues hace tiempo que tengo el privilegio de contar con una habitación de LEGO® para mí solo. La afición me nació muy pronto, casi diría que me crie con LEGP®: mis padres me habrán comprado mi primer set cuando yo tendría unos 7 u 8 años y nunca quise saber nada de mantener los sets en su forma original: lo mío era desarmar, construir cosas nuevas, mezclar los sets entre sí, en fin… un MOCer innato cuando la palabra tal vez aún no se había inventado. Fui un usuario entusiasta hasta quizás los 12 años, cuando hice el tránsito, como nos pasó a muchos, hacia hobbies más “serios”.

Después de cuatro décadas de vida normal, redescubrí LEGO® comprando para mis hijos pequeños. Empecé a comprar de nuevo para mí y la antigua pasión por el diseño y la construcción de MOCs revivió, corregida y aumentada. La suerte me acercó a mi amigo Manuel Gómez y con él, al grupo de aficionados que originó el primer LUG reconocido de Guatemala, La Vida en Bloques, del cual soy miembro fundador.

Los últimos 10 años han sido de una evolución constante como fan y como diseñador. Mi biblioteca de piezas se ha expandido desde unos cientos hasta unas 30,000, y contando. Con ello han llegado nuevas técnicas, nuevos retos, nuevos amigos MOCers con quienes compartir y de quienes aprender… Con la difusión de mi trabajo en redes sociales y grupos internacionales también se ha reafirmado mi convicción de que en Guatemala y en Latinoamérica se construyen MOCs de gran nivel y bajo los más altos estándares.

 

Soy de la vieja escuela y me gusta construir en la vida real, con bloques de verdad (aún adoro el inconfundible sonido de las piezas al chocar unas con otras) pero no soy ajeno al uso del Stud.io, el cual me sirve sobre todo para probar uniones y probar soluciones a problemas concretos. Debo confesar que lo tengo instalado en el computador de mi oficina y me sirve también para relajarme un poco y ayudarme a pensar mejor los problemas del día a día.

Nace el proyecto de recrear el ala volante Horten Ho-229

Me enamoré de las alas volantes durante mi adolescencia. Me intrigaban los diseños radicales del norteamericano Jack Northrorp y trabé conocimiento con el trabajo de los hermanos Horten, aunque en una época muy anterior al internet, cuando debías ir a la tienda de hobbies a comprar libros y consultar catálogos para enterarte de cómo lucían los aviones antiguos.

Amé la escena de la pelea sobre el ala volante de Indiana Jones y mi corazón se rompió en mil pedazos cuando me enteré de que no se trataba de un avión real sino del producto de la imaginación de un diseñador. Luego LEGO® nos regaló el maravilloso set 7683 y terminé por perdonar a la producción de Indiana Jones, prometiéndome a mí mismo que un día acabaría por tener ese set (que continúa en mi lista de pendientes, no se me ha cruzado en el camino).

La idea de recrear el Ho-229 se concibió, pero quedó archivada por un par de años, hasta que de pronto un día, en plena cuarentena por la pandemia, aparece el ala doble anunciada en el sitio web de un amigo coleccionista y revendedor de juguetes antiguos. El mercado secundario de sets y bloques de LEGO® en Guatemala no es muy grande y está orientado sobre todo a las series de moda (Marvel, DC o Star Wars) pero de vez en cuando aparecen joyas como esa, que no se pueden dejar pasar.  Los astros se alinearon y ya con el ala en mis manos, el proyecto se echó a andar en forma.

La fase de investigación

Las recreaciones de vehículos de la vida real no se construyen de memoria. En mi experiencia, es necesario investigar un poco no sólo su apariencia externa, sino también su estructura interna; comprender cómo fueron construidos y con qué propósito fueron concebidos. El proyecto del ala volante no fue la excepción, hubo que invertir bastante tiempo en búsquedas y lectura en internet, con lo que el proyecto se fue haciendo cada vez más interesante.

Para no extenderme demasiado en datos técnicos, valga decir que los hermanos Horten eran constructores de planeadores, entusiastas del concepto de todo-ala, y gracias a sus diseños vanguardistas obtuvieron la adjudicación del contrato para desarrollar el proyecto “3×1000” de la Luftwaffe: un bombardero capaz de portar 1.000 kilogramos de bombas, a 1.000 kilómetros por hora, con 1.000 kilómetros de alcance. Los prototipos que efectivamente volaron se hicieron de composición mixta (fuselaje de metal y alas de madera), equipados con dos motores jet, que recién habían entrado en producción hacia el final de la segunda guerra mundial. Sus especificaciones lo clasificarían como un cazabombardero de mediano alcance.

De apariencia desgarbada en tierra, las imágenes del Ho-229 en pleno vuelo muestran una impresionante y elegante silueta de forma triangular, que parece desplazarse de forma natural en el aire. Desafortunadamente para los aficionados a los aviones militares antiguos, esta ala volante jamás superó la etapa de prototipo

Apilando los bloques

La base del proyecto es el ala doble. Es importante mencionar que esta parte constituye la pieza central en muchos de los aviones de pasajeros de la línea City, propósito para el cual fue concebida. Cuando la ves por primera vez, es una pieza impresionante: una de las planchas más grandes jamás producidas por LEGO®, que a pesar de su gran envergadura se siente muy firme y sólida en la mano. Sin embargo, no se trata de una pieza polivalente y su diseño, para un uso único, de inmediato plantea algunos retos cuando se la quiere utilizar para propósitos un tanto diferentes, digamos, un ala volante, ya que dicha pieza no tiene en realidad muchos puntos de conexión. En conclusión, el fuselaje (corto) del Ho-229 tuvo que ser construido en forma de “puente” llenando con algunas planchas el vacío central, pero manteniendo, como en el diseño original, las cavidades destinadas a albergar el tren de aterrizaje y el habitáculo del piloto.

Resuelto este dilema, el segundo reto provino de las características curvas del ala volante, y especialmente, de la cabina aerodinámica en forma de gota y a que el diseño original del Ho-229 prácticamente carece de superficies angulares. En LEGO®, las buenas curvas también son difíciles y se obtienen después de un largo proceso de prueba y error, combinando alas de diversos tamaños, piezas inclinadas y elementos curvos. La parte más difícil fue el frente del avión, cuya forma cónica se logró combinando elementos curvos y curvos invertidos, con una punta en SNOT.

Luego están las enormes tomas de aire tubulares, a ambos lados de la cabina, que le dan su forma clásica al Ho-229; de hecho, las tomas fueron la primera sección que armé, con base en una plancha circular bordeada con cuatro “macarrones” de 2×2, pero luego vino el dilema de cómo unirlas al fuselaje sin que se notaran quiebres o hendiduras. Lo resolví con un bloque angular a cada lado: aunque se ve muy bien, brinda poca cohesión y provoca que las turbinas se suelten con frecuencia. Aún trabajo en una mejor opción para darles mayor solidez. La toma de aire y la turbina también están construidos en SNOT que yace horizontalmente sobre la superficie del ala, sostenida únicamente de sus extremos.

Los interiores están construidos en verde limón, para imitar la pintura anticorrosiva (de ese color) que era común en los aviones de la época. Los tableros de control de momento son pura fantasía, pero eventualmente podría pensarse en imprimir algunos stickers personalizados para darle mayor realismo al modelo. A este respecto también cabe mencionar que, contrario a la versión original, mi MOC está diseñado para dos tripulantes, por la pura diversión de añadir un segundo asiento y tablero de controles.

Finalmente, mi versión del Horten Ho-229 incluye un tren de aterrizaje retráctil, tipo triciclo (toda una novedad para su época) construido en piezas Technic y que resulta razonablemente parecido en su funcionalidad al original.

César, agradecemos enormemente el tiempo dedicado a contarnos más sobre ti, tu pasión por LEGO® y esta espectacular recreación del Horten Ho-229, al leer tus relatos es evidente tu pasión por LEGO®, los aviones y el aeromodelismo en general. Invitamos a todos nuestros seguidores a revisar en detalle las imágenes del MOC de César, ya que aún hay muchos detalles y aspectos que no mencionamos en el artículo, de modo que se sorprendan al igual que nosotros. Los invitamos a mantenerse en sintonía, ya que como siempre, tenemos mucho material de calidad preparado para ustedes y por supuesto, a mantenerse a salvo y seguros.

 

Un abrazo

 

Equipo BiB